miércoles, 18 de febrero de 2015

Un cuento de Pastora

Los hermanos nuevos

Autora: Pastora, 7 años

Hace tiempo, en el fondo del bosque, había una casa pequeña al lado una más grande y al lado también un parque. 

Más allá un colegio pero mucho más pequeño que ningún otro.

En la casa más grande vivía yo (¡cómo no!)

Siempre he soñado con una casa más grande, pero bueno me conformo con mi casa porque, al menos, es más grande que la de mis primos.

Bueno me presento: yo soy Guillermo y voy a tener dos hermanos. Mi madre me ha dejado ayudarle a elegir el nombre de ellos.

Estaba muy alegre y le dije que, si son dos chicas, se llamen María y Lucía y, si son chicos,  Jaime y Carlos. Pero si son chica y chico Carlos y Lucía.

Y fueron chica y chico y mi madre les puso los nombres que yo le dije.

FIN

lunes, 16 de febrero de 2015

Sofía cuentacuentos

La niña repetida

Autora: Sofía, 4 años

Esto era una vez una niña que vivía en una pobre casita pero…..¡estaba encerrada en un espejo con un cristal en medio!

Un día intentó sacar un pie y a través del cristal salió…..luego el otro pie… y luego la cabeza y las manos…..y luego ya todo el cuerpo.

Salió despacito y ¡de repente! se encontró con la niña que todos los días miraba. Se juntaron y ya fueron una sola y ¡ya está, porque el cuento no tiene fin!.

lunes, 2 de febrero de 2015

Los hombres de oro

Autora: Regina, 8 años

Había una vez un hombre que paseaba por la calle de un pueblo muy, muy lejano. De pronto empezó a llover pero no de una forma normal ¡caían gotas de oro!. 

Como nadie sabía que podía pasar todos se fueron a sus casas.

Todos menos un señor humilde que vivía a varios kilómetros de allí.

Y ocurrió algo sorprendente: cada gota que le caía en el cuerpo se convertía en oro.

Poco a poco aquel hombre se fue volviendo estatua de oro.

Pasaron los años y la estatua empezó a romperse. Trocitos de oro se iban desprendiendo poquito a poquito.

Durante todos esos años la estatua había contemplado a multitud de personas, que pasaron por su lado, muchas  necesitadas de dinero y otras necesitadas de dar y recibir cariño.

Así que, cada vez que pasaba una persona que necesitaba ayuda, la estatua se agitaba y soltaba unas briznas de oro que caían sobre sus bolsillos o sobre sus corazones. De manera que todos ayudaban a todos.

El que me lo contó dijo que aquel lugar era conocido como el más rico en generosidad que se pueda uno imaginar. Un lugar donde sus habitantes son conocidos como “los hombres del corazón de oro”

FIN

 

El bocadillo de jamón

Autora: Sofía, 4 años

Esto era una vez una niña que vivía en una pobre casita. Un día, para la merienda de su cole, su mamá le había preparado un bocadillo de jamón.

Pero sucedió que, cuando la niña quería comer el jamón y morderle, el jamón se escurría para abajo.

La niña mordió el pan pero notó que el jamón ¡no estaba!... ¡se había escondido en el pico del pan!

Y fin, porque la niña se dio cuenta que el jamón no quería que se lo comiera… (y además ella tenía fiebre…)

FIN